Es curioso como el lenguaje, siendo la herramienta universal para la comunicación entre los humanos, tanto en forma verbal o escrita, necesita imperiosamente de un contexto y sufre tantos condicionamientos regionales.
Es el caso de esta palabras que hoy les acerco, pero extraídas del nuevo diccionario gauchesco que sufren de tal condición:
Arremangarse: pedirse prestado algo desde el caballo en movimiento.
Cantata: perro del abuelo.
Terciopelo: cada uno de los mechones de pelo de una trenza.
Respingada: cruza del vacuno y el equino.
Zafarrancho: casa precaria pero habitable.
Ayuntamiento: engaño deliberadamente a los bueyes del arado.
Hay algunos vocablos que denotan en su semiótica la raíz de otra lengua, fruto de la inmigración, y luego evidencian cierta deformación para amoldarse al uso local, como el caso de estas palabras "anglocamperas":
Escorpión: acompañante ocasional del empleado rural.
Mozambique: mujer en bicicleta.
Canalón: perro solitario.
Espero seguir encontrando estos casos en bibliografías especializadas y poder así compartirlas con todos vosotros.
Hasta pronto.
Me encantó! y la verdad que desconocía estas versiones gauchescas...tenemos un vocabulario taaaaaaaaaaan extenso que si encima le agregamos las variantes segun contexto, usos y costumbres, mamma mia! siga con la investigacion que me encantó!
ResponderBorrarAnsina é misia Vicky, el vocabulario es extenso como la llanura pampeana and beyond. Besos
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