CALLEJÓN SIN
SALIDA.
Cuando se ponía el semáforo en rojo
empezaba el pericón improvisado, sin rodeos ni pañuelos. Las anchas
franjas blancas delimitaban la pista de un baile netamente urbano.
Luego de formar dos
largas filas enfrentadas los bailarines esperaban, nerviosamente
algunos, despreocupados otros, que el hombrecito iluminado de rojo
empalideciera. Otros más diestros y conocedores, se anticipaban
atendiendo a unas luces laterales que, al estar en verde permitían
el paso de las carrozas pero que, indefectiblemente, cumplían la
secuencia de ponerse de color rojo, pasando por un breve estadío en
amarillo, y así lograban asustar al hombrecillo que finalmente
empalidecía y daba la señal.
Con una sincronía como
ensayada partían los danzarines a un encuentro sin par, y así era
ya que, a partir de este punto, el baile se veía un tanto desprolijo
e individualista; eso si, sin roces, pero carente de un esquema
descifrable.
Yo me pasaba horas
observando y tratando de traducir al papel cada pieza de este baile
cíclico, pero rara vez se repitió el mismo número de bailarines,
incluso en algunas ocasiones y, eso si, a ciertas horas era más
notorio, la cantidad de personas que entraban de un lado era muy
superior a la del otro bando. Sólo una vez registré, pero luego
tuve que resignarme a entender que fue sólo el azar, que una pareja
daba un giro completo en el centro de la pista para seguir luego el
rumbo habitual. Era una pareja de un joven y una señora algo mayor,
que describieron un giro perfecto, el hombre alrededor de la dama a
distancia de un brazo extendido, y una vez completo el mismo, el
caballero seguía aunque a ritmo de carrera y la pareja quedaba
inmóvil en la pista al grito de: “¡Ese hijo de puta me está
robando!”.
Con pocas ganas de
resignarme me ví en la obligación de encontrarle un asidero a mi
teoría del baile urbano. Así fue que durante meses elegía al azar
a un bailarín y lo seguía más allá de los límites de la pista de
baile. Tuve de esta manera diferentes experiencias muy enriquecedoras
aunque sólo en lo personal, ya que en lo relativo al “callejón”,
nombre con el que humildemente había yo bautizado esta danza, no
pude encontrar coincidencia alguna, salvo una marcada tendencia
general a la marcha sostenida hacia adelante con un leve oscilar del
cuerpo, más bien como una rotación voluntaria del torso al momento
del cruce con otro bailarín, que interpreté como forma de saludo
corporal o reverencia.
Sigo empeñado en esto,
y con orgullo y esfuerzo pude abrir, modestamente en el garage de mi
casa, A.T.A.C.A., Asociación Tradicionalista Amigos del Callejón
Argentino. Ya está en trámite la personería jurídica así puedo
empezar cuanto antes a asociar gente y de esta forma difundir esta
danza tan nuestra y que tan hondo a calado en mi alma. Por lo pronto
ya realicé meticulosamente el esquema de baile para homologar los
movimientos y que así, de a poco, la gente pueda ir emprolijando sus
pasos. Hay que entender también que el baile no es para cualquiera,
requiere cierto estado físico, conocimiento formal del esquema,
sentimiento de las raíces del mismo, pero por sobre todas estas
cosas: disciplina.
Espero encontrar mucha
gente como yo. Por ahora me siento un tanto discriminado y solitario
cuando en la pista de baile tomo del brazo a alguna dama y realizo el
giro completo, hasta me han llevado detenido.
Sueño con el día en
que esta danza sea verdaderamente popular. ¿Qué me vienen a hablar
a mi de gato, escondido, pericón?. ¡Eso se baila sólo en los actos
de Escuelas!. Esto es de todos los días, a toda hora, en cualquier
esquina céntrica. Los espero.
jajajajaj! genial !!!! excelente observacion y mejor narración! aplausos! :)
ResponderBorrarHola buenas! Enhorabuena por el blog lo primero, y lo segundo me gustaría hacerte una pregunta. Hace tiempo que tengo un blog, y no soy capaz de cambiar el color en estos botones cuando, ponemos el ratón encima, o para indicar en que pagina te encuentras. veo que controlas el tema, y he pensado que igual puedes ayudarme! Muchas gracias:)
ResponderBorrarHola Rubén:
BorrarGracias por tu comentario. No creas que domino mucho el "arte" del blog, pero si quieres cambiar colores de texto tienes que ir a tu página en blogger(donde aparece el ejemplo de como se vé tu blog) e ir a "Plantilla", luego a "Personalizar" y a tu izquierda a "opciones avanzadas". Ahí vas a encontrar las opciones de tipografía, fondos y colores. Espero te sea de ayuda.
Un saludo