jueves, 3 de abril de 2014

Callejón sin salida

CALLEJÓN SIN SALIDA.


Cuando se ponía el semáforo en rojo empezaba el pericón improvisado, sin rodeos ni pañuelos. Las anchas franjas blancas delimitaban la pista de un baile netamente urbano.
Luego de formar dos largas filas enfrentadas los bailarines esperaban, nerviosamente algunos, despreocupados otros, que el hombrecito iluminado de rojo empalideciera. Otros más diestros y conocedores, se anticipaban atendiendo a unas luces laterales que, al estar en verde permitían el paso de las carrozas pero que, indefectiblemente, cumplían la secuencia de ponerse de color rojo, pasando por un breve estadío en amarillo, y así lograban asustar al hombrecillo que finalmente empalidecía y daba la señal.
Con una sincronía como ensayada partían los danzarines a un encuentro sin par, y así era ya que, a partir de este punto, el baile se veía un tanto desprolijo e individualista; eso si, sin roces, pero carente de un esquema descifrable.
Yo me pasaba horas observando y tratando de traducir al papel cada pieza de este baile cíclico, pero rara vez se repitió el mismo número de bailarines, incluso en algunas ocasiones y, eso si, a ciertas horas era más notorio, la cantidad de personas que entraban de un lado era muy superior a la del otro bando. Sólo una vez registré, pero luego tuve que resignarme a entender que fue sólo el azar, que una pareja daba un giro completo en el centro de la pista para seguir luego el rumbo habitual. Era una pareja de un joven y una señora algo mayor, que describieron un giro perfecto, el hombre alrededor de la dama a distancia de un brazo extendido, y una vez completo el mismo, el caballero seguía aunque a ritmo de carrera y la pareja quedaba inmóvil en la pista al grito de: “¡Ese hijo de puta me está robando!”.
Con pocas ganas de resignarme me ví en la obligación de encontrarle un asidero a mi teoría del baile urbano. Así fue que durante meses elegía al azar a un bailarín y lo seguía más allá de los límites de la pista de baile. Tuve de esta manera diferentes experiencias muy enriquecedoras aunque sólo en lo personal, ya que en lo relativo al “callejón”, nombre con el que humildemente había yo bautizado esta danza, no pude encontrar coincidencia alguna, salvo una marcada tendencia general a la marcha sostenida hacia adelante con un leve oscilar del cuerpo, más bien como una rotación voluntaria del torso al momento del cruce con otro bailarín, que interpreté como forma de saludo corporal o reverencia.
Sigo empeñado en esto, y con orgullo y esfuerzo pude abrir, modestamente en el garage de mi casa, A.T.A.C.A., Asociación Tradicionalista Amigos del Callejón Argentino. Ya está en trámite la personería jurídica así puedo empezar cuanto antes a asociar gente y de esta forma difundir esta danza tan nuestra y que tan hondo a calado en mi alma. Por lo pronto ya realicé meticulosamente el esquema de baile para homologar los movimientos y que así, de a poco, la gente pueda ir emprolijando sus pasos. Hay que entender también que el baile no es para cualquiera, requiere cierto estado físico, conocimiento formal del esquema, sentimiento de las raíces del mismo, pero por sobre todas estas cosas: disciplina.
Espero encontrar mucha gente como yo. Por ahora me siento un tanto discriminado y solitario cuando en la pista de baile tomo del brazo a alguna dama y realizo el giro completo, hasta me han llevado detenido.

Sueño con el día en que esta danza sea verdaderamente popular. ¿Qué me vienen a hablar a mi de gato, escondido, pericón?. ¡Eso se baila sólo en los actos de Escuelas!. Esto es de todos los días, a toda hora, en cualquier esquina céntrica. Los espero.

3 comentarios:

  1. jajajajaj! genial !!!! excelente observacion y mejor narración! aplausos! :)

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  2. Hola buenas! Enhorabuena por el blog lo primero, y lo segundo me gustaría hacerte una pregunta. Hace tiempo que tengo un blog, y no soy capaz de cambiar el color en estos botones cuando, ponemos el ratón encima, o para indicar en que pagina te encuentras. veo que controlas el tema, y he pensado que igual puedes ayudarme! Muchas gracias:)

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    1. Hola Rubén:
      Gracias por tu comentario. No creas que domino mucho el "arte" del blog, pero si quieres cambiar colores de texto tienes que ir a tu página en blogger(donde aparece el ejemplo de como se vé tu blog) e ir a "Plantilla", luego a "Personalizar" y a tu izquierda a "opciones avanzadas". Ahí vas a encontrar las opciones de tipografía, fondos y colores. Espero te sea de ayuda.
      Un saludo

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