sábado, 26 de abril de 2014

Poema de alma zen

Marca registrada.



Resonar de ecos de tu boca.
Me veo a través de tus ojos
de guinche suspendido de un punto.
Saber no luce tanto sin palabras
aunque éstas chorreen el cristal.
Andar no es nada fácil en la niebla
si tu faro me guía y encandila.

Traspasar las barreras de la mente.
Te veo a través de mis ojos
de raya suspendida de un punto.
Amar no luce tanto en silencio
aunque grite nuestra piel.
Sentir no es nada fácil en penumbras
aunque adivinemos nuestras formas.

No quedan huellas en el mar.
Quizás deba viajar el alma
fuera de un cuerpo que vence
con la marca registrada del amor.

sábado, 12 de abril de 2014

A mis amigos de Camboya...

Soy neófito en esto del blog, pero son realmente inquietantes algunos datos que uno puede recolectar de las estadísticas que brinda este sitio.
No voy a negar que uno se pone contento cuando lo andan ojeando seguido, o alguna publicación marca una diferencia de visitas, o alguno te hace un comentario.
A otros datos no se le dá mucha pelota, como el tema de ver a través de que navegador de internet o que sistema operativo se accedió a tu blog.
Pero me quiero detener con profunda emoción en el planisferio, ahí bajo el título de "Público",palabra que ya te va metiendo presión, porque no dice "Visitas", que aunque sea tan impersonal como la otra palabra no dá idea de que el visitante pretende ver algo. El público es como que se molestó en llegar y se tiene que encontrar con algo, aunque no haya erogado nada a cambio, uno de éste lado siente el compromiso de brindar algo que valga la pena la pérdida de tiempo y transformar esa pérdida, de algún modo, en ganancia. La visita es como cosa del otro. _"Si me querés visitar es cosa tuya macho, y de paso traete algo para el mate". No mete presión. Si te encontró despeinado y en pantuflas mala suerte.
Pero descubrí que a la derecha de "Público", que dá título a ese planisferio con paises más intensamente verdes que otros, hay un "Más >>".¡ Y ahí descubro a mis tres amigos de Camboya!.
Porque ya me había llamado la atención que estaba verdecito Alaska, pero entré en razón de que forma parte de EEUU, cosa que igual me pareció extraña tener, público yanky. Debe ser que visitan sistemáticamente todos los blogs del mundo para detectar células terroristas o si alguien nombra a Bin Laden o cosas similares. Seguramente mañana veré  a EEUU en mi planisferio de un verde un tanto más oscuro....De Brasil, vive mi hermano. Alemania también me llamó la atención. De España seguro entran por la similitud con "sexo explícito", al igual que otros paises de habla hispana, pero ¿de Camboya?.
Por eso les mando un fuerte abrazo a mis amigos camboyanos esperando que este lazo de amistad no se vea interrumpido ni por la distancia ni por diferencias de idioma o cultura, ya que todos somos iguales y la posibilidad que nos dá este medio hay que aprovecharla. No sé que rédito sacarán mis fans de Camboya pero les aseguro que hacia allá parte todo mi afecto y reconocimiento y espero tengan un buen traductor español-camboyano para que las palabras lleguen a destino.
Un saludo y que no se corte.

Razonamientos razonables

Enciclopedia.


Somos un compendio de creencias. Inevitablemente necesitamos creer en algo para surcar esta vida. Mantenemos con nosotros mismos apuestas sin juzgar por nadie, y a veces sin recuerdo ni asiento en nuestra propia conciencia. Esperamos reacciones en cadena por lo común inverosímiles, pero lo suficientemente fuertes como para mover el engranaje que nos transporta. Creemos para delegar convicciones, para que atrape lo que rebase nuestro nivel de convencimiento.
Por eso creo que creer es caer. Caer en la trampa de hacer fácil lo que nos es inexplicable. Y mientras pienso esto y lo escribo ya caí en mi propia trampa. Pero no importa, porque caer es parte de crear. Algo nuevo escapa inevitablemente a nuestro conocimiento así que debemos creer en esa creación y caer en la cuenta de que somos un compendio de caídas.


Otra de cajón...de los recuerdos

 Boulevard

Membrana irreductible que no cede
a todo el vigor de mi cuerpo;
sonidos huecos, pecera de piel,
cada latido se impregna en mi.

Soga ensortijada que sabe nutrir
lo que pretendo ser mañana;
oscuridad tranquila, tornasol,
es un milagro estar con vida.

Giro entre tu alma y el sol
y un boulevard con un amanecer.
Floto entre la luna y el mar
y este lugar me parece conocerlo...
¿Cuándo fue que lo ví?

jueves, 3 de abril de 2014

Callejón sin salida

CALLEJÓN SIN SALIDA.


Cuando se ponía el semáforo en rojo empezaba el pericón improvisado, sin rodeos ni pañuelos. Las anchas franjas blancas delimitaban la pista de un baile netamente urbano.
Luego de formar dos largas filas enfrentadas los bailarines esperaban, nerviosamente algunos, despreocupados otros, que el hombrecito iluminado de rojo empalideciera. Otros más diestros y conocedores, se anticipaban atendiendo a unas luces laterales que, al estar en verde permitían el paso de las carrozas pero que, indefectiblemente, cumplían la secuencia de ponerse de color rojo, pasando por un breve estadío en amarillo, y así lograban asustar al hombrecillo que finalmente empalidecía y daba la señal.
Con una sincronía como ensayada partían los danzarines a un encuentro sin par, y así era ya que, a partir de este punto, el baile se veía un tanto desprolijo e individualista; eso si, sin roces, pero carente de un esquema descifrable.
Yo me pasaba horas observando y tratando de traducir al papel cada pieza de este baile cíclico, pero rara vez se repitió el mismo número de bailarines, incluso en algunas ocasiones y, eso si, a ciertas horas era más notorio, la cantidad de personas que entraban de un lado era muy superior a la del otro bando. Sólo una vez registré, pero luego tuve que resignarme a entender que fue sólo el azar, que una pareja daba un giro completo en el centro de la pista para seguir luego el rumbo habitual. Era una pareja de un joven y una señora algo mayor, que describieron un giro perfecto, el hombre alrededor de la dama a distancia de un brazo extendido, y una vez completo el mismo, el caballero seguía aunque a ritmo de carrera y la pareja quedaba inmóvil en la pista al grito de: “¡Ese hijo de puta me está robando!”.
Con pocas ganas de resignarme me ví en la obligación de encontrarle un asidero a mi teoría del baile urbano. Así fue que durante meses elegía al azar a un bailarín y lo seguía más allá de los límites de la pista de baile. Tuve de esta manera diferentes experiencias muy enriquecedoras aunque sólo en lo personal, ya que en lo relativo al “callejón”, nombre con el que humildemente había yo bautizado esta danza, no pude encontrar coincidencia alguna, salvo una marcada tendencia general a la marcha sostenida hacia adelante con un leve oscilar del cuerpo, más bien como una rotación voluntaria del torso al momento del cruce con otro bailarín, que interpreté como forma de saludo corporal o reverencia.
Sigo empeñado en esto, y con orgullo y esfuerzo pude abrir, modestamente en el garage de mi casa, A.T.A.C.A., Asociación Tradicionalista Amigos del Callejón Argentino. Ya está en trámite la personería jurídica así puedo empezar cuanto antes a asociar gente y de esta forma difundir esta danza tan nuestra y que tan hondo a calado en mi alma. Por lo pronto ya realicé meticulosamente el esquema de baile para homologar los movimientos y que así, de a poco, la gente pueda ir emprolijando sus pasos. Hay que entender también que el baile no es para cualquiera, requiere cierto estado físico, conocimiento formal del esquema, sentimiento de las raíces del mismo, pero por sobre todas estas cosas: disciplina.
Espero encontrar mucha gente como yo. Por ahora me siento un tanto discriminado y solitario cuando en la pista de baile tomo del brazo a alguna dama y realizo el giro completo, hasta me han llevado detenido.

Sueño con el día en que esta danza sea verdaderamente popular. ¿Qué me vienen a hablar a mi de gato, escondido, pericón?. ¡Eso se baila sólo en los actos de Escuelas!. Esto es de todos los días, a toda hora, en cualquier esquina céntrica. Los espero.

viernes, 28 de marzo de 2014

Trampas del lenguaje

Es curioso como el lenguaje, siendo la herramienta universal para la comunicación entre los humanos, tanto en forma verbal o escrita, necesita imperiosamente de un contexto y sufre tantos condicionamientos regionales.
Es el caso de esta palabras que hoy les acerco, pero extraídas del nuevo diccionario gauchesco que sufren de tal condición:

Arremangarse: pedirse prestado algo desde el caballo en movimiento.

Cantata: perro del abuelo.

Terciopelo: cada uno de los mechones de pelo de una trenza.

Respingada: cruza del vacuno y el equino.

Zafarrancho: casa precaria pero habitable.

Ayuntamiento: engaño deliberadamente a los bueyes del arado.

Hay algunos vocablos que denotan en su semiótica la raíz de otra lengua, fruto de la inmigración, y luego evidencian cierta deformación para amoldarse al uso local, como el caso de estas palabras "anglocamperas":

Escorpión: acompañante ocasional del empleado rural.

Mozambique: mujer en bicicleta.

Canalón: perro solitario.

Espero seguir encontrando estos casos en bibliografías especializadas y poder así compartirlas con todos vosotros.
Hasta pronto.

Fotos musicales

Uno de los pocos temas que grabó Guillermo Vilas, quien como cantante, fue un gran tenista.




sábado, 22 de marzo de 2014

Material reciclable

Botánica aplicada.


Somos hojas de un árbol que no crece, que empezó a marchitar hace tiempo. Somos su alimento y a la vez él nos alimenta; pero esa sincronía terminó.
Siendo el destino final, como fatal desenlace, el caer al suelo ya inertes, al menos nuestro cuerpo sirva de alimento para acrecentar las raíces aunque sea en forma de recuerdo, algo intangible pero mucho más nutritivo que muchos minerales. Le quitaremos un peso, seremos la poda que se sacrifica para darle fuerzas. Pero cuidado, cada hoja es un ser. Un ser capaz de sufrir cambios para adaptarse como lo hizo el cactus. Un ser capaz de alimentar la flor que se transforme en fruto y así intentar ser nosotros mismos un árbol dentro de esta selva, donde sólo algunos llegan a la luz y lo cubren todo.
¡¿Pero qué importa?! ¿Por qué no ver nuestras propias raíces y así proyectar nuestro follaje? ¿Qué árbol con raíces tan poco profundas y en cambio tan disgregadas y superficiales pretende soportar el peso de llegar tan alto? ¿O acaso no nos identificamos con el ombú?
Tal vez necesitemos aprender a ser en conjunto una hierba admirable y no un pequeño árbol de hojas caducas.


sábado, 8 de marzo de 2014

Sección poesía

Noches de ronda




Seis pájaros volando hacia el sur,
seis estrellas que se robó la noche.
Acaso golpean las puertas de un Universo
que escapa a nuestros ojos como su vuelo.
Inquietante búsqueda de una señal,
del señuelo que marcará el principio del fin
como letras sin papel, como notas sin sonido.
Dejarse llevar de la mano del alma
parecería ser el umbral de la vida.
Oír el llamado de la sangre
la razón de ser entre los mortales.
Pero transitamos un segundo de la eternidad
y el suelo nos abraza entre ecos
de sonidos huecos e intermitentes.
Una telaraña de sucesos que en verdad no suceden.
Un abanico de hechos trascendentes que no trascienden.
Una pava de lata que, en realidad, no calienta.
Cuán profundo es el abismo si no caemos
y cuán alto podemos llegar si no volamos.
Acertar, depende de nuestros sentidos.
El fracaso es darle sentido a lo nuestro.
Las señales nos azotan con vigor
en medio de una borrachera sensorial.
Y sólo en momentos de tenue sobriedad
somos capaces de alzar la vista hacia el cielo
y ver en la oscuridad de la medianoche
seis pájaros volando hacia el sur,
seis estrellas que se robó la noche.


Toti Gioia

miércoles, 26 de febrero de 2014

Poesía estival infantil

¡Cómo me gusta el campo!


¡Cómo me gusta el campo!
me llevan un mes al año,
mis amigas en la playa
y yo contando el rebaño.

¡Cómo me gusta el campo!
todos los días de asado,
ni pochoclo, ni maní, ni galletitas
porque no hay supermercado.

¡Cómo me gusta el campo!
corriendo y saltando no extraño,
pisando de las vaquitas
lo que yo hago en el baño.

¡Cómo me gusta el campo!
a la noche que está más fresquito
cuando mi mamá me sopla
las ronchas de los mosquitos.

¡Cómo me gusta el campo!
traería a todos mis amiguitos
y volvería a mi casa

para ver los dibujitos.

domingo, 23 de febrero de 2014

Las vueltas de la vida

LAS VUELTAS DE LA VIDA.



“Mozo, la cuenta por favor”, quebró el silencio, adormecido por la noche y algún que otro trago de más. Y junto con la cuenta iba llegando un nuevo día que trataba de esconder la aguja del minutero detrás de la chiquitita justo a las doce en punto en el reloj del bar. Cualquiera se habría dado por satisfecho con sólo fijar en mente ese detalle trivial como mero espectador del inevitable paso del tiempo, como un afortunado observador del mismísimo momento del cambio del día que se transformó en historia, o tal vez, este hecho tan cotidiano disparara en alguien pensamientos un tanto más elaborados, como la división en husos horarios, el mecanismo interno de los relojes o el fundamento perfecto de que se había hecho tarde.
Pero en cambio él se emocionó. Sintió ese cosquilleo en la boca del estómago y esa rigidez muscular que lo hizo temblar por un segundo, glorioso momento en que también el segundero se eclipsó con las otras agujas. No fue un disparo sino un tiroteo de elucubraciones mentales que reaccionaban en cadena, llegando a lugares insospechados y distantes del origen. Todo potenciado por la emoción que lo invadía sin resistencia, Chaco.
Comenzó a transitar por sus propios pensamientos como si fueran cayendo decorados a su paso, ambientando cada una de sus fantasías, incluyendo la isla y a Tatú.
Fue tal la emoción al ver el avión que salió hecho un loco a contárselo al Jefe. Este no se conmovió en absoluto. Tal vez fuera razón suficiente el hecho de que aquella mañana se había despertado con un terrible dolor de cabeza. O quizá el modo abrupto y torpe en el que irrumpió en su despacho Tatú con la noticia. Aunque lo cierto es que él sabía perfectamente, y era consiente a esas horas de la mañana, de que era viernes, y que todos los malditos viernes llegaba un nuevo contingente de turistas a las islas.
Pero ese no era un viernes como otros, ni los pasajeros esta vez eran tan intrascendentes como para no saltar de su cómodo sillón de cuerina e ir a recibir a un sinnúmero de personalidades famosas. Y Tatú lo sabía perfectamente, para él esta era una oportunidad única para catapultarse a la fama. Que algún productor viera en él sus capacidades actorales y apadrinara una floreciente carrera en Hollywood, o al menos en Indianápolis.
Lo difícil fue ubicar en esa gran ciudad un zapatero lo suficientemente bueno como para agregar el suplemento necesario para la suela de la bota antiflama. El ya se sentía cómodo caminando con ellas por los boxes, pero el problema era llegar a la pedalera con tan poca estatura.
-“ Si Mahoma no va a la montaña que la montaña venga a Mahoma”, dijo el flamante representante de Tatú, el mismísimo Niki Lauda, que a decir verdad ya lo venía apadrinando hacía casi diez años, después de que éste dejara la isla un viernes de 1977, aunque seguía flamante luego de su famoso y desafortunado accidente automovilístico.
Finalmente el día había llegado. Casi diez años de su vida entrenándose para un debut digno y lleno de expectativas. La máquina y el hombre. Debajo, el asfalto ardiente. Arriba, un sol de mediodía que enviaba lanzas de fuego. El penetrante olor a combustión, que llegaba a sus sentidos como un mensajero del poder que tenía en sus pies, puestos en esos bellos altares de goma liviana diseñados especialmente. El sudor empañando el visor de su casco, que apenas sobrepasaba el tablero de instrumentos. La luz roja que despertaba la pasión como un torrente sanguíneo desbordante. Esperando como espera un pura sangre en la gatera esa luz verde. El verde de la esperanza. La esperanza de poderle demostrar a todos y sobre todas las cosas a él mismo que era capaz. Que él sabía correr y que lo iba a hacer. Y no lo dudó ni un segundo.
Cuando la luz verde finalmente se encendió, la silueta de Tatú todavía no había desaparecido en el horizonte gracias a la sobresuela de sus botas antiflama. Aunque si es cierto que lo demoraron un poco para cruzar los alambrados de los cercos perimetrales de la pista.
-“¡Volvé la puta que te parió!”, llegó a decir Niki Lauda atragantado en su propia ira.
-“¡Te di casi diez años de mi vida y así me los pagas!”, agregó.
-“No somos nada”, concluyó.
Cuando llegaron al auto encontraron una escobilla de baño que ingeniosamente sostenía en alto el casco que fuera del ex piloto, un sobre cerrado con la leyenda “ PARA NIKI ”, una bolsita desodorante para automóviles con aroma a cítricos, unas cáscaras de maní y un pedazo de goma liviana atorada entre el pedal del freno y el del acelerador.
Al abrir la carta, y luego de analizar minuciosamente cada renglón, el señor Lauda exclamó: -“¡Mozo!. Una brochette de pollo por favor”.
-“El señor la va a querer acompañar con alguna bebida, ¿puedo recomendarle algún vino?”, sugirió el mozo.
-“¿Vino de la casa?”.
-“Me temo que no señor Lauda”, replicó el mesero. -“Vengo de la cocina”, aclaró.
-“Bien, en tal caso alguna bebida cola”, colaboró Niki.
-“Lamento informarle que no nos queda más”, masculló el mozo.
-“No hay cuidado, las carnes blancas con vino blanco se comen”, comentó.
-“Es cierto señor Lauda, pero a estas horas es poco lo que puedo ofrecerle para acompañar esa brochette en su boca”, vocalizó el hombre de moño negro que, luego de una ardua jornada de trabajo iba transformándose en el demonio negro.
-“Y qué hay de una bebida algo más espirituosa como un cognac, una grapa, un oporto”, oportunamente sugirió el comensal.
-“Sólo agua”, aguardó rígidamente el mozo la aceptación o el rechazo de la única oferta de bebida.
-“¡Pregúntele a la brochette!”, bromeó Niki Lauda, tratando de distender con su comicidad los músculos de la mano ya cerrada en forma de puño del mesero.
La puerta vaivén quedó mareándose a su paso mientras miraba atento su reloj, de una afamada marca, que sentenciaba a ese día a una hora más de vida.
-“Sacáme una brochette de pollo, rapidito”, pidió el mesero al cocinero quien a su vez consultó primero al verdulero y luego al carnicero. El primero dio por verdadero que por mero azar, tenía lo necesario, aunque medio fulero. Pero el carnicero fue sincero con el cocinero y vaciando el cenicero en el basurero fue certero como jugando al balero y sonó cual sonajero: -“No hay pollo”.
-“¿Cómo que no hay pollo?”, preguntó el cheff reconocido internacionalmente, no tanto por su labor culinaria sino por su mal genio, lo que lo había inducido al homicidio de varios de sus colaboradores.
-“Ehh...a ver...esperemé un segundito...sí, creo que para una brochette va a alcanzar”, y estirando el brazo dentro de la heladera sacó de un envoltorio ensangrentado las que parecían ser cuatro alitas de pollo que, a juzgar por su apariencia, habrían dejado de ejercer su función dinámica hacía ya mucho tiempo.
Minutos después irrumpió desde la cocina el camarero que, acomodándose con una de sus manos el cabello peinado a la gomina, de una afamada marca, colocaba en la mesa una brochette de pollo y un vaso de whisky importado de una afamada marca.
Y después de entregarse más al acompañamiento que al plato fuerte, y de recapitular tantos momentos de su vida al igual que otros tanto de bajada, Niki Lauda, el hombre veloz, como si aún estuviera al mando de su potente máquina de carreras y cada vuelta a un circuito de los tantos que había transitado fueran las vueltas que tiene la vida, bajó su propia bandera a cuadros con el blanco de la luna y el negro que reinaba en la medianoche y sentenció mirando el reloj del bar: -“Mozo, la cuenta por favor”.








                                                                                 FIN.

sábado, 22 de febrero de 2014

Bienvenidos a este espacio que me permito para lanzar cosas a la nada, y a la vez, a todas partes. Como una suerte de bengala en el microcentro de una gran ciudad, que tal vez pase desapercibida, o llame la atención de algunos o muchos.
Claro que si uno ya se arma de una interesante carga de fuegos de artificio, elige un lindo marco, una hora adecuada (si es de noche mejor) va a tener más videntes, por llamarles de una manera.
Pero en realidad no busco público, ni reconocimiento, ni aplausos. Si generar algo, reciclar pensamientos, cultivando principalmente la idiotez humana, motor de tantas tragedias cuando se emplea inconcientemente pero madre de tantos momentos de gloria y generadora de felicidad cuando se es intencionadamente idiota.
Siendo el humano el ser dotado con el mayor grado de inteligencia de todo ser viviente sobre la faz de la Tierra, no admito que alguien me discuta que la raza humana no es la que se desempeña con el mayor grado de idiotez. Una ameba cruza la existencia con más códigos y se desenvuelve a lo largo de su vida, lo que dure, con mayor coherencia que nosotros.
Sólo nos falta el valor para admitirlo y creo que nadie lo hace porque en el fondo sabe que no arregla nada, ya estamos sentenciados con una piedra de historia atada al cuello y cada eslabón de la cadena que nos une a esa piedra es cada ser humano que pasó por este mundo y contribuyó a alargar esa cadena de idiotas. Y quienes estamos vivos hoy vamos a ser otro eslabón, ya se encargaron de pasarnos por esa matriz y forjarnos con la forma perfecta para encajar, y nosotros hacemos lo mismo con las futuras generaciones y así, y así, y así...
Pero el paraíso existe.
Y Dios también existe, y la libertad y el placer y la felicidad y el amor.
A través de un dispositivo personal implantado en cada ser vivo, el cual tiene capacidad de ser editado por el usuario de una forma sencilla, rápida e intuitiva, uno percibe y procesa lo que en adelante llamaremos "realidad". En el humano se encuentra en una cavidad ósea en lo más alto de su ser, en algo llamado cerebro. Muchos hombres y mujeres de ciencia empeñan sus vidas  en demostrar en que porción del cerebro se encuentra este dispositivo. Otros tantos se entregan a éstos para develar la incógnita y la gran masa del pueblo mete tácita presión alegando que: cómo con el avance de la tecnología todavía no sabemos marcarnos con el dedito el lugar donde pensamos o donde está el alma y cuanto pesa.
Acá, creo yo modestamente, está la salvación de nuestra especie, en este dispositivo. Evidentemente se complica poner una suerte de manual en el útero materno. No podemos tratar con el fabricante directo, ni resetearlo a modo bebé, y es altamente influenciable por la placa madre donde está implantado. Así la "realidad" se vuelve caótica, y llena de valores falseados. Los pilares aparentemente sólidos donde construimos nuestra vida son de materiales inestables, pasibles de ser erosionados por simples pensamientos. Y nos pasamos el tiempo remendando con justificaciones que emparchen los muros de nuestra realidad para un rato después romper a martillazos una viga por las nuevas tendencias de la realidad "loft" que es ultimo grito en Europa.
Pero la realidad no es una sola. Existe una realidad por cada ser viviente en el Universo. Somos dueños de nuestra realidad. Lo dificil es impermeabilizarla de la realidad ajena, pero no imposible. Porque el contagio no es viral ni bacteriano. No son esporas de realidades ajenas que atacan directamente a nuestros sentidos involuntariamente y nos enferman. Es nuestro propio cerebro. Y eso queda cerca y es medicable, sólo con pensamientos propios, sin contraindicaciones y gratuito.
Por eso apoyo tanto la idiotez, es lo más cercano a perder la mochila de la conciencia adulta, responsable y criteriosa pero adquirida, no propia de primera mano.
En este blog encontrarán sólo cosas de mí realidad, cañitas voladoras tiradas al cyberespacio que tal vez iluminen el alma de alguien.
Nos vemos pronto.

Toti Gioia