Noches
de ronda
Seis pájaros
volando hacia el sur,
seis
estrellas que se robó la noche.
Acaso golpean
las puertas de un Universo
que escapa a
nuestros ojos como su vuelo.
Inquietante
búsqueda de una señal,
del señuelo
que marcará el principio del fin
como letras
sin papel, como notas sin sonido.
Dejarse
llevar de la mano del alma
parecería
ser el umbral de la vida.
Oír el
llamado de la sangre
la razón de
ser entre los mortales.
Pero
transitamos un segundo de la eternidad
y el suelo
nos abraza entre ecos
de sonidos
huecos e intermitentes.
Una telaraña
de sucesos que en verdad no suceden.
Un abanico de
hechos trascendentes que no trascienden.
Una pava de
lata que, en realidad, no calienta.
Cuán
profundo es el abismo si no caemos
y cuán alto
podemos llegar si no volamos.
Acertar,
depende de nuestros sentidos.
El fracaso es
darle sentido a lo nuestro.
Las señales
nos azotan con vigor
en medio de
una borrachera sensorial.
Y sólo en
momentos de tenue sobriedad
somos capaces
de alzar la vista hacia el cielo
y ver en la
oscuridad de la medianoche
seis pájaros
volando hacia el sur,
seis
estrellas que se robó la noche.
Toti Gioia
acabo de leer el "no lustre ni embarre, sea realista" y es lo mejor que he leído en el ultimo tiempo! me encantó la poesía, y no lustro...ojo! siga llenado de entradas don Toti a este Seso explícito que va por buen camino! besos
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