sábado, 8 de marzo de 2014

Sección poesía

Noches de ronda




Seis pájaros volando hacia el sur,
seis estrellas que se robó la noche.
Acaso golpean las puertas de un Universo
que escapa a nuestros ojos como su vuelo.
Inquietante búsqueda de una señal,
del señuelo que marcará el principio del fin
como letras sin papel, como notas sin sonido.
Dejarse llevar de la mano del alma
parecería ser el umbral de la vida.
Oír el llamado de la sangre
la razón de ser entre los mortales.
Pero transitamos un segundo de la eternidad
y el suelo nos abraza entre ecos
de sonidos huecos e intermitentes.
Una telaraña de sucesos que en verdad no suceden.
Un abanico de hechos trascendentes que no trascienden.
Una pava de lata que, en realidad, no calienta.
Cuán profundo es el abismo si no caemos
y cuán alto podemos llegar si no volamos.
Acertar, depende de nuestros sentidos.
El fracaso es darle sentido a lo nuestro.
Las señales nos azotan con vigor
en medio de una borrachera sensorial.
Y sólo en momentos de tenue sobriedad
somos capaces de alzar la vista hacia el cielo
y ver en la oscuridad de la medianoche
seis pájaros volando hacia el sur,
seis estrellas que se robó la noche.


Toti Gioia

1 comentario:

  1. acabo de leer el "no lustre ni embarre, sea realista" y es lo mejor que he leído en el ultimo tiempo! me encantó la poesía, y no lustro...ojo! siga llenado de entradas don Toti a este Seso explícito que va por buen camino! besos

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No lustre ni embarre, sea realista